Buen invierno, Bon hiver

Buenas tardes, amantes de la música y de su intra historia. Cada vez vemos más cerca el Apocalipsis con estos temas Trumpianos y por ello esta semana queremos rematar por todo lo alto. Por si no llegamos a la próxima semana y el guapo de Trump nos manda a paseo a todos los español hablantes, de momento hemos contenido sus ataques sin sentido con algún que otro burrito y unos trozos de jamón. Seguiremos informando.

Y del país de las barras y las estrellas viene una de las bandas que más ha influido en mi forma de ver la vida y la música. Si es que se pueden separar ambas no significando lo mismo. Ellos son Bon Iver y él es Justin Vernon. ¿Verdad que todos hemos llegado a pensar en algún momento de nuestras vidas que estas son monótonas? Sin embargo, cuando estás en la ducha, cuando esperas a un amigo, cuando te vas a preparar el sandwich que has estado deseando toda la tarde…recuerdas algún momento, mil detalles y matices que te convencen de que estás equivocada. Con la música de Bon Iver ocurre exactamente ese fenómeno.

Volviendo a escuchar aquel artista que hace casi tres años me sorprendiera caminando sola, al que, inconscientemente, rechazara harta de seguir intentando curar con sal una herida que me desangraba. Recorro los mismos lugares, como en aquella época, nadie camina a mi lado, pero sí en la misma dirección.

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EL INVIERNO

Todo esto comienza con un corazón roto, una banda girando en el water y una maldita enfermedad, como muchas grandes historias. Vernon abandonó el lugar donde vivía para trasladarse a Wisconsin, a la cabaña de su padre. Solo, sin banda, sin reglas. En ese momento surgía el nombre de “Bon Iver”. Justin y su mononucleosis veían esa tarde “Doctor en Alaska” observando cómo los habitantes celebraban la primera nevada del año saliendo a la plaza abrazándose, besándose y deseándose mutuamente un “Bon Hiver”(“buen invierno” en francés).

Casi como una metáfora sin intención de serlo, el nombre que le otorga a su proyecto nos habla de la mente de Justin. La necesidad de una gran revolución de amor que va a defender innumerables veces en sus canciones, de una forma natural.

Amor necesitó Vernon en sus tres grandes rupturas: Acababa de disolver su grupo y los integrantes restantes se encontraban muy seguros y a gusto con la música que querían hacer. Todo lo contrario le ocurría a Justin, frustrado y perdido en la nada. Rompió con su novia, con la que convivía en Carolina del Norte y además, superó su mononucleosis más tarde de lo esperado. Este cóctel le llevó al aislamiento total, sin más compañero que el falsete y su guitarra. Y de ese bunker de sentimientos que creó, nació el gran “For Emma, Forever Ago”. Muchos afirman que Emma es alguien y yo me incluyo, pero no alguien real. Me gusta imaginar que Emma es una mujer imaginaria con la que conversa durante ese periodo de soledad. En palabras del mismo Vernon: Ese álbum no era sobre una mujer, sino sobre seis años de antiguas relaciones y de dolor que continuó creciendo. Ninguna de ellas se llamaba Emma”.

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Era fácil imaginar a un alma solitaria y rota derramar sus tripas en la cinta durante horas mientras el mundo continuaba sin él. Era un sonido realmente doloroso, algo claustrofóbico pero a la vez hermoso y único.

“Flume” es un tema de preciosa armonía cuya letra respira maternidad en el sentido más visceral de la palabra, sin caer en cursiladas ni lugares comunes. El vientre, el color maroon de la sangre seca, la luna, plumas y ese tobogán (flume) que puede significar la infancia o el parto… Todas estas palabras crean un todo espectacular que flota en líquido amniótico como un bebé a punto de nacer. Simplemente con un rasgueo acústico y el falsetto altísimo, Justin hace de “Flume” una pieza increíblemente conmovedora.

Enlace a “Flume”: https://www.youtube.com/watch?v=62i9Sodwp5o

En la pieza probablemente más conocida de Bon, “Skinny Love”, Justin comienza con un canturreo emocional que pronto gana energía llegando a sonar a enfado, ya que tanto la voz como el frenético rasgueo amenazan con llegar a un punto de ruptura. Adoro la polisemia que podemos, en numerosas ocasiones, encontrar en esta canción. Hace que nos cuestionemos el significado de cada frase, un recurso muy utilizado por Vernon en muchas de sus piezas.

Enlace a “Skinny love”: https://www.youtube.com/watch?v=Dz5s5C6sAt0

El contraste del calor frenético y de los espacios abiertos fríos se intensifica en los falsos sonidos evangélicos de “Los lobos (Actos I y II)”. Aunque las armonías ascendentes parecen reflejar un sentimiento de esperanza religiosa, Vernon canta astutamente gira el cuello, no encontrando consuelo bajo la salvación espiritual. Más bien busca consuelo en saber que ha sido destruido por los fuertes golpes que ha recibido de otros. El álbum termina con la pista más tenue y pesada, “re: Stacks”, la delicada canción de un hombre que reconoce sus defectos y necesidades sólo después de una excavación interior y el paso de una lluvia torrencial que deja paso a la calma.

Enlace a “Re: tracks”: https://www.youtube.com/watch?v=G7DRvKN198Y

LA PRIMAVERA

Y después de esta gran genialidad, un álbum alumbrado por circunstancias muy concretas…¿qué? Pues nuestro chico se dedicó a las bandas sonoras, en pequeña medida, sin embargo volvería a explotar con “Blood Bank” y eso que el single era un descarte del primer álbum. En la portada vemos nieve, pero los cuatro temas que componen el banco de sangre nos transportan a una estación más adelantada: la primavera de Justin. Del blanco y negro pasaba al color y no solo eso, el tema final es esencial, “Woods” es transformada por el Auto-tune que aunque se pueda considerar sacrilegio en un principio, le iba a volver a cambiar la vida. Como aquella vieja cabaña que iba dejando atrás pero que siempre iría muy dentro de su corazón.

Enlace a “Woods”: https://www.youtube.com/watch?v=1_cePGP6lbU

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EL VERANO

¿Bueno y qué tiene que ver Kanye West en toda esta historia tan idílica? Pues yo diría que hasta este momento nada. Al tipo le flipaba Bon Iver y, no sé con qué pretexto, consiguió que nuestro chico de camisas de cuadros se bajase de Wisconsin a Honolulu, que aquello era demasiado frío y desolador, con la intención de comenzar una colaboración en “My Dark Twisted Fantasy” en 2009. West, Jay-Z o Nicki Minaj versus Vernon. Y acabó bien, todo un logro. No sin previamente intentar sacarle de la cabeza tanta austeridad que iba en contra de lo cool, Justin apareció en el festival de Coachella cantando en una plataforma vestido de blanco, en contraste con el rapero y su parafernalia.

Si escuchamos “Lost in the World” de Kanye encontramos “Woods” en su interior y aun no siendo una gran fan del rollo, puedo decir que mola. Curioso como el antihéroe acaba entrando por la puerta grande en la aristocracia pop actual sin perder su esencia. Y una pieza más se recomponía en el corazón de Vernon al conocer a Kathleen Edwards, su actual pareja a la que reserva estas palabras en las notas de agradecimiento “A Kathleen simplemente por existir, simplemente por quererme y por traerme la mayor paz que he sentido en mi vida”. Su álbum “Failer” fue fundamental en la vida de Justin, confiesa él mismo, mucho antes de conocerla personalmente. Y el circulo se ha cerrado, el verano ha vuelto a la vida de Vernon. 

En 2011 llega “Bon Iver”, un ambicioso segundo álbum en el que la paleta de colores se ha sofisticado tanto como la bella portada hecha expresamente para el disco a cargo del pintor Gregory Euclide. Cada pulgada de espacio sonoro está llena de sonido, cada una luchando por el espacio y por distraer de la fuerza de Bon Iver, es decir, las voces de Vernon.  ¿Os dais cuenta de que cuando un artista titula a su disco con su nombre es el final o inicio de una etapa? Pues como hemos podido comprobar anteriormente con el transcurso de su vida, con For Emma expulsó todos sus demonios internos y ahora la criatura que correteaba desnuda se viste y se gusta, se cubre con capas y cuida los detalles, e incluso imita a sus mayores mirando en el espejo de la música con la que creció: John Martyn así como Nick Drake.

“Bon Iver” es un disco de ciudades cuyo significado sólo conoce el propio Justin y que en la inicial “Perth” nos deja claro que son lugares imaginarios: “this is not a place”. Aun así la batería nos empuja y fusila que parece describir sensaciones, sentimientos o recuerdos personales: “still alive for you, love”. Los títulos de las canciones hacen referencia a lugares reales y lugares que suenan reales, pero no lo son; Todo esto tiene muy poco que ver con geografía y más con poner un nombre a un estado de la mente que mezcla claridad y surrealismo. Y cuanto más profundo se zambulle uno en estas canciones, más difícil se convierte el poder extraer detalles de las mismas. Un elemento recurrente es la intoxicación – las frases sobre estar borracho o drogado que vienen con detalles muy sutiles. Lo que tiene sentido, porque el álbum trata de escapar y de la lucha que ha de tener lugar para salir de ti mismo. El narrador toma lo que está a su alrededor, mezclando esos pensamientos con recuerdos de dónde ha estado.

  • La resistencia: Minnesota VVI “Never gonna break…”
  • La esperanza: Holocene
  • La victoria: Towers
  • El destino: La belleza minimalista de Calgary
  • La confianza: Beth/Rest

Los Beach Boys han sido el rumbo fijo para las voces en capas en la música indie durante años, pero el timbre de Vernon viene de algún otro lugar, bastante más alejado de la civilización. Donde las “armonías de los Beach Boys” tienen una corriente subterránea espiritual que recuerda el sueño de perfección de un corista, Vernon suena como un hombre que ha superado esas ideas. Su voz es terrenal y herida y, a pesar de su asombroso registro superior no es, por decirlo de alguna manera, “angelical”.

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“Holocene” contiene una de las muchas interpretaciones vocales virtuosas de este álbum.

“Parte de mí, aparte de mí”

Vernon canta temprano, y esas seis palabras contienen demasiado. La naturaleza evocadora de su dicción es evidente incluso en una frase simple como “Yo no era magnífico”. Suena centrado y claro, mientras deja que los recuerdos se mezclen con los detalles del presente. Su voz conflictiva desencadena una media docena de sentimientos de una vez antes de liberar la tensión con un estribillo que encuentra el momento fugaz donde el mundo parece estar bien: “Pude ver por millas, millas, millas”.

Enlace a “Holocene”: https://www.youtube.com/watch?v=TWcyIpul8OE

Y hay un momento misterioso en el impresionante “Michicant”, una canción en parte sobre la infancia, donde una campana de la bicicleta suena dos veces y que casi te obliga a ir más profundo en la historia de vida de Vernon. Es un efecto simple y breve, pero es indicativo de cómo el álbum utiliza sonidos elementales de maneras inesperadas.

Enlace a “Michicant”:https://www.youtube.com/watch?v=-XScQyx7jqU

“Beth / Rest” se encuentra más acerca de encontrar consuelo y quizás una solución después de una experiencia musical que hizo más preguntas de las que respondió. La canción dibuja una línea en la arena y Vernon se coloca detrás de ella con confianza. Su creencia en sí mismo y en el poder de su música, es algo que nos anima a trascender las preconcepciones (que yo las tengo y muchas).

BETH/REST

Las estrellas desprendían calor errante
hasta que entró la lluvia.
La cuerda sigue deslizándose
pero este barco es débil.

Sabía que ofrecerías
tus soluciones, mas fueron trampas.
No volveré a hacerlo, a elegir el cofre que
nos resguarda de la vuelta a casa.
Ábrelo con tu amor,
aún mantengo mi oferta, perdida y sola.

Es vértigo / es piedra
esta recuperación
de la prensa diaria,
del nido más profundo al cuidado de los guardias.

Todas las noticias en la puerta
todo el ruido
está encerrado en mí
junto a todas tus palabras.

Encontré lo que perdimos
no sabía lo que nos provocaría.
Conocía tu amor
ahora he vuelto a él.

¿Acaso no estamos casados?
No volveré a vivir en la oscuridad.
No lo prometo, pero lo intentaré.

Nuestro amor es demoledor.

Nuestro amor es una estrella,
un riesgo
para la luz que había antes
y que fue débil después.

Nos robaron el peligro.
Esta es toda la verdad.

Enlace a “Beth/Rest”: https://www.youtube.com/watch?v=7ssHe4i8yhk

No me importa si dentro de 10 años nadie se acuerda de Bon Iver, el destino quiso que se cruzara en mi camino. La sal deja un rastro blanco sobre mi piel, esta vez es el agua del mar. La criatura que correteaba desnuda se siente querida y segura. Buena semana, amigos y compañeros de vida.

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3 comentarios en “Buen invierno, Bon hiver

  1. Aquellos que descubrieron y se engancharon a Holocene (mi caso), no creo que puedan nunca olvidarse de Bon Iver… aunque la evolución del artista no vaya en consonancia con la evolución de los gustos de quien lo escucha!!

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    1. Yo siempre recalco sobre Justin que no es el mejor guitarrista, ni el mejor cantante, ni quizás el mejor letrista. Pero tiene una forma de expresar que a mí me atraviesa como cuchillos. ¡Y qué narices! Que se atreve con todo sin importar lo que los “expertillos” digan, hay que tenerlos buen puestos para sacar el último álbum sabiendo lo que se le venía.

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